RANKING DE LAS ESTAFAS MÁS COMUNES EN INTERNET
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Las diez estafas más comunes en internet: así actúan los ciberdelincuentes
La expansión del comercio electrónico, la banca digital y las redes sociales ha multiplicado las oportunidades de comunicación, pero también las modalidades de fraude. El Ranking de la Asociación Española de Verificación Digital (AEVD) reúne diez de las estafas más habituales en internet, ordenadas según su frecuencia estimada de aparición y el número de casos detectados.
1. Phishing bancario
Es una de las técnicas más extendidas. Los delincuentes envían correos electrónicos o crean páginas web que imitan la apariencia de una entidad bancaria. Su objetivo es conseguir contraseñas, números de tarjeta, códigos de seguridad o credenciales de acceso. Normalmente, presionan a la víctima con mensajes sobre bloqueos, cargos sospechosos o verificaciones urgentes.
2. Tiendas online falsas
Son páginas comerciales aparentemente legítimas que ofrecen productos muy demandados a precios especialmente bajos. Tras realizar el pago, el artículo nunca llega, se recibe un producto diferente o la web desaparece. La ausencia de datos legales, las opiniones sospechosas y los métodos de pago poco seguros suelen ser señales de alerta.
3. Smishing
El smishing es una variante del phishing realizada mediante mensajes SMS. El texto puede hacerse pasar por un banco, una empresa de mensajería, una administración pública o una compañía de suministros. El mensaje incluye habitualmente un enlace fraudulento destinado a obtener datos personales, instalar programas maliciosos o solicitar un pago.
4. Fraudes en compraventa de segunda mano
Estas estafas se producen en plataformas de compraventa y anuncios clasificados. El supuesto vendedor ofrece un artículo inexistente o el falso comprador envía enlaces para completar un pago o contratar un servicio de mensajería. También son frecuentes los justificantes bancarios manipulados y las solicitudes de pagos anticipados fuera de la plataforma.
5. Estafas de inversión y criptomonedas
Los estafadores prometen beneficios elevados, rápidos y prácticamente sin riesgo. Para ganarse la confianza de la víctima, utilizan falsas plataformas financieras, testimonios inventados, identidades de expertos o anuncios protagonizados fraudulentamente por personajes conocidos. En algunos casos permiten retirar una pequeña cantidad al principio para inducir a realizar inversiones mayores.
6. Vishing
El vishing utiliza llamadas telefónicas para engañar a la víctima. El delincuente puede presentarse como empleado de un banco, técnico informático, agente de una compañía o miembro de un organismo público. Mediante presión psicológica, intenta conseguir claves, códigos recibidos por SMS, transferencias bancarias o acceso remoto al dispositivo.
7. Soporte técnico falso
En esta modalidad aparecen alertas que afirman que el ordenador o el teléfono tiene un virus, ha sido bloqueado o presenta un problema grave. La víctima es invitada a llamar a un supuesto servicio técnico o instalar una aplicación. El objetivo real es cobrar por una reparación inexistente, controlar el dispositivo o acceder a información confidencial.
8. Ofertas de empleo falsas
Los ciberdelincuentes publican anuncios laborales atractivos, con salarios elevados y requisitos mínimos. Posteriormente solicitan dinero para cursos, materiales, trámites administrativos o equipos de trabajo. También pueden utilizar el proceso de selección para obtener documentos de identidad, datos bancarios y otra información personal.
9. Estafas románticas
El estafador crea una identidad falsa en redes sociales o aplicaciones de citas y establece una relación emocional con la víctima. Tras generar confianza, comienza a pedir dinero por supuestas emergencias médicas, viajes, problemas familiares o dificultades económicas. Son fraudes especialmente dañinos porque combinan pérdidas económicas con manipulación afectiva.
10. Sorteos, premios y suscripciones trampa
La víctima recibe un mensaje anunciando que ha ganado un premio, un sorteo o un regalo. Para recibirlo, se le exige pagar gastos de envío, facilitar datos bancarios o introducir su tarjeta en una página fraudulenta. En otros casos, el usuario termina contratando sin saberlo una suscripción periódica difícil de cancelar.
La prevención sigue siendo la principal defensa
La AEVD recuerda que ninguna entidad fiable debería solicitar contraseñas completas, códigos de autorización o transferencias urgentes mediante mensajes inesperados. Antes de efectuar un pago o facilitar información, resulta esencial comprobar la dirección web, verificar la identidad del remitente y utilizar exclusivamente los canales oficiales.
En internet, la urgencia suele ser la mejor aliada del fraude. Detenerse, comprobar y desconfiar de las ofertas demasiado atractivas puede evitar que un simple clic se convierta en una pérdida económica o en el robo de la identidad digital.
Más información en la web oficial de la AEVD:
www.aevd.es / www.aevd.eu
https://www.aevd.eu/rankings/
